Néstor Caballero, autor del mes en Monte Ávila Editores Latinoamérica
Néstor Caballero entre naranjas dulces, limones partidos y literatura
Entrevista y Fotografías realizada por: Patricia González para Monte Ávila Editores Latinoamérica
Entrar al pequeño apartamento de Néstor Caballero es conocer cómo vive un escritor. Sólo lo necesario para existir y trabajar: cocina, parabán, sala para conversar, ventana, cuarto, computadora. Paredes de distintos colores reflejan el amplio y variado mundo interior del dramaturgo. Su apartamento huele a literatura, religión, cigarro, amabilidad y vivencias. El autor con gusto nos cedió parte de su espacio y tiempo para realizar esta entrevista.
Néstor Caballero es dramaturgo, narrador y columnista de opinión. Recientemente el Ministerio del Poder Popular para la Cultura a través de Monte Ávila Editores presentó en el Celarg su novela Naranjas dulces . Con una pequeña ayuda de mis amigos y Piezas de guerra son otros títulos del escritor que han sido publicados por Monte Ávila.
• ¿Qué lo llevó a escribir narrativa?
Yo comencé con pintura, casi todos mis amigos son pintores . Para ese momento no había diferencia entre pintor, narrador, poeta. Era un grupo de jóvenes que nos gustaba hacer cosas y a mí me gustaba pintar. Pero yo rememoro y yo siempre escribí, siempre.
Yo empecé a escribir narrativa primero que teatro. Escribí un cuento que se llama Aguasanta , creo, y se lo llevé a Luis Alberto Crespo en el Papel Literario de El Nacional. Me habían dicho que no, que Crespo no publicaba sino a los consagrados. Bueno, yo escribí mi cuento y se lo llevé, como algo normal, como a las tres semanas aparecía el cuento publicado, que felicidad.
Seguí escribiendo y escribiendo narrativa. Total es que cuando vi tenía un grupo de cuentos. Se lo llevo a Juan Calzadilla, lo conocía por el hecho de andar con pintores, entonces le dije que había escrito eso a ver qué le parecía, ahí estaban hasta los publicados. Juan lo leyó, lo regresa y me dice: “¿Y por qué no escribes monólogos o teatro? Es que es muy teatral”. Claro, yo me molesté con Juan: “¿Qué va a estar sabiendo Juan de poesía de nada? Ese no sabe nada”, era un muchacho.
Seguí con el grupo de teatro. Escribí mi primera obra de teatro, estando en el teatro El Triángulo. La mandé a un concurso, el concurso del “Nuevo Grupo”, que era de teatro de autor, lo dirigía Isaac Chocrón, Cabrujas y Román Chalbaud. Yo entregué eso y seguí con mi vida, con los pintores, haciendo yoga, shaolin, todo lo que era para ese momento el movimiento hippie también. Pues resulta que me llama una prima mía al tiempo, porque yo puse la dirección de mi prima. Me había ganado el concurso de dramaturgia y montaron la obra El Rey de los Araguatos .
Seguí con una novela corta que se llama Zenón ya no es un niño de Dios que es más o menos sobre el movimiento hippie, los niños de Dios, los Hare Krishna y eso se fue convirtiendo después en un material para una pieza que se llamó Con una pequeña ayuda de mis amigos que está publicada también por Monte Ávila.
Yo creo que el contenido, la historia, el sentimiento porque los escritores pensamos con la inteligencia del corazón, esa inteligencia del corazón va generando lo que vas a escribir y de repente resulta que lo que tú crees que es una obra de teatro es narrativa o es poema. Continué escribiendo teatro, cine y me daba la vuelta la novela Naranjas dulces . Escribí una obra que se llama Cinco para las doce , después la cambié por Almanaque . Está escrita pero a nivel de producción es casi inmontable y seguía esa sensación con el niño, con Ezequiel y empecé a tomar apuntes y a tomar apuntes. Yo ya sabía, esto es una novela. Así surge.
La motivación creo que es la misma para el teatro, para la poesía y para las otras artes, vivir en un mundo que nos gusta, nos pertenece, manejamos y controlamos, no vivir en este mundo real. Como para mí es tan fuerte y padezco tanto, y sufro, y lloro, y padezco lo que estoy escribiendo, yo creo que uno escribe para dejar de escribir. En el momento en el que dejes de escribir ya has encontrado la plenitud, ya no buscas nada, es el estado ideal de la filosofía, ya no buscas nada, no hay nada que buscar.
• ¿Tiene algún tipo de ritual al escribir?
Sí, hay como manías. El pelo molesta demasiado. El cabello molesta demasiado. Cuando me veas al rape, que estoy cortado al rape es que estoy escribiendo porque el pelo es una molestia. El ritual es como tratar de no escribir lo que vas a escribir, ese es el ritual. Es tomar café, el cigarrillo, andas como a la leona por la casa porque sabes a lo que te vas a enfrentar. Hasta que llega el momento, te sientas y escribes. Eso es siempre, todos los días pasa eso. Y escribes, te sientas a escribir. Rituales que se van como madurando y transformando con el tiempo. Antes desconectaba el teléfono, ahora ruego que me llamen en el momento que estoy escribiendo porque es la gran excusa, pararme a contestar el teléfono. Pero pasa que en muchos casos, lo que converso por teléfono sirve para la obra.
Es que hay un aspecto mágico y que tú no puedes explicar en cada creador. Cuando estás escribiendo siempre hay una persona que se te acerca, te pregunta y tú le contestas, y esa persona te cuenta algo relacionado con lo que estás escribiendo. O personas que se te acercan sin más ni más y te empiezan a contar cosas. Eso forma parte del ritual.
Estoy escribiendo Cielo Inútil , que son tres obras de teatro, voy con calma y trato de no agotarme. En lo personal eso te lleva a una gran soledad, ya tengo 56 años y conocí el amor, muchas veces pero conocí el amor, el teatro me brindó el amor. Lo que sucede es que el teatro o la narrativa es magia, es perfección y piensan que tú eres como esa magia, tienes algo de esa magia pero es muy difícil que la persona soporte a alguien que de repente esté llorando por algo que no ha sucedido sino que está dentro de su alma y pertenece a otra realidad que es la literatura, que de repente no quiere hacer nada o que está acostado. La gente cree que estamos todo el día sobre la máquina de escribir, el papel, el lápiz, la computadora. No, estamos todo el día dentro de nosotros mismos, macerando algo que no existe, que nos duele y nos divierte. Eso nos conduce a la soledad, es muy difícil estar acompañado y yo lo entiendo, porque se enamoran de la magia y no del mago. Es dificilísimo convivir con el mago. Los rituales cambian, el hecho es que no puedes vivir sin hacerlo y es inexplicable que no puedas vivir sin eso, sin escribir.
• ¿Qué influencia literaria considera que tiene? ¿Qué autores han influenciado su obra?
Ningún escritor es una isla o escapa de las influencias, el problema es tener conciencia de la influencia. En el momento que uno analiza el proceso creativo este se va a detener.
Ahorita descubrí, hace poco, hace apenas dos años a Oram Pamuk , me interesa muchísimo la literatura de él. Como dramaturgo uno lee de todo, desde Vanidades hasta Cervantes. Uno tiene que leer de todo, leer la vida, leer la gente y leer su propia vida. Esas son las influencias más grandes, poder leer la propia vida, poder observar la propia vida, porque la vida es la imperfecta. La literatura, el teatro es perfecto.
¿Qué influencia? Todo el teatro griego, Shakespeare, Moliére, Corneille, Racine, Edward Albee, Sam Shepard, Tennessee Williams, Santana, Chocrón, Cabrujas, García Márquez. Para el momento del boom yo era un muchacho, un hippie que andaba por ahí, entonces leía todo lo que publicaba García Márquez, el Vargas Llosa de ese momento, Cabrera Infante Tres Tristes Tigres , Rojas Basto, Yo el Supremo , El obsceno pájaro de la noche , hermosísima también, Gran Sertón:Veredas de Guimarães Rosa. Estamos en contacto y siempre esperando, Rajatabla de Luis Britto García, Pancho Massiani, todos hemos sido como corcho.
Cuando comencé a leer no paré, ahora administro mi tiempo, mis lecturas y es terrible porque en ese momento, dieciséis años, todo lo que fuera libros era bueno para mí. Yo lo leía porque era un libro, yo no entendía las discusiones de los artistas, de los intelectuales, yo los oía cuando destrozaban un libro. Ahora no sé si es de tanto leer que ya en la tercera o cuarta página dices “No, yo no voy a leer esto, esto no vale la pena”. Entonces he vuelto otra vez a los clásicos, a Dostoievsky, Tolstoi , Cervantes , Chéjov en sus cuentos, la perfección de Chéjov.
Hay un libro que yo creo que sí es de influencia, que es la Biblia. En la Biblia tú encuentras todos los argumentos, hasta el realismo mágico, en la Biblia hay un burro que habla, ahí encuentras todo. Poetas, como no, Cadenas y “Derrota”, “Amanecí de bala” del Chino Valera Mora, País Portátil de Adriano González León, todo eso se va almacenando en ti y de una u otra forma sale.
• ¿Considera que su obra pertenece a alguna corriente en particular?
El escritor no está solo en el mundo. Ahorita me sorprende, hay una película de Mariana Rondón que se llama Postales de Leningrado , parece que son unos niños, creo que son hijos de guerrilleros y es ver esa época desde ese punto de vista. El arte, la literatura está en la calle y llega un momento en que coinciden escritores, coinciden pintores. Tú tienes la necesidad de escribir, tú escribes, es exactamente como enamorarse. Hay un acercamiento muy dedicado con lo que estás escribiendo, es igual que el amor, después viene el beso.
A mi siempre me interesó la historia, no sólo la de Venezuela, pero sobre todo la de Venezuela. Los personajes históricos me interesan, pero me interesa el que no fue protagonista, me interesa el cocinero de Medina Angarita, me interesa la señora que limpia la mesa donde Rómulo Betancourt. Me interesan los que están dejándose arrastrar por la historia sin saber que están en la historia.
Me interesan los antihéroes. El que nunca llega a ser protagonista pero está en la historia, las calles que se van, nuestras calles se han ido ya, no es la Caracas que yo viví pero para nada. La Caracas que yo viví, la extraño, no existe. Ya no existe esa Caracas, ya no existe ni Sabana Grande ni el Gran Café, no existe. Es un gran vacío, la calle vive en los amigos, cada amigo que encuentro, el mismo Noguera, Santana, José Balza, todos ellos para mí están asociados como a calles, este es la Calle Lincoln , este es Bello Monte, este es Setecientas palmeras plantadas en un mismo lugar de Balza, Santana es Guarenas, los Rosales, ellos son como las calles andantes que todavía me quedan.
• ¿Qué lo motiva a situar el personaje principal de Naranjas dulces en un ambiente de violencia, guardias nacionales, guerrilla?
Por un lado el haberlo vivido. Tratar de comprender ese momento sin perder lo que tenía de niño, lo viví pero como niño, yo no analizaba. Era una fiesta no ir a clases, están suspendidas las garantías y no hay clases, la angustia que produce en un niño que tu papá salga y no regrese. Mi papá era militar, salía “Voy en comisión” y eso era terrible. Era un ambiente de violencia.

Era realmente violento como comenzaron a ser nuestros juegos, aquella ingenuidad de nuestros juegos pasó, teníamos los soldaditos que eran Combate y el Sargento Thunder. Y comenzamos a jugar nosotros también a la guerra desde pequeños, pasaron los juguetes ingenuos al FAL de plástico que sonaba. Una época realmente de violencia y de gran frustración sexual para todos, era impresionante y que uno no sabía, de una ingenuidad pasmosa como “Anda al portugués y le dices calladito que te de una caja de galletas y no la abras”, entonces uno iba “Señor, una caja de galletas” entonces resulta que las galletas eran los modess. Todo eso era una época linda también en cierta forma, te preservaban la infancia.
Descubrir los preservativos y tú no sabes que es eso, abrirlo y tal, es una bomba y soplarlo, pero para qué los esconden. Descubrir El Guardian de la Salud , un libro que estaba escondido por ahí prohibido, resulta que lograbas dar con el libro y veías imágenes del cuerpo humano, tal como es el cuerpo humano, eso es violencia también contra un niño. Pero también era una forma de preservarte en un mundo que se estaba moviendo de lo rural a lo urbano con una velocidad impresionante.
• En Naranjas dulces el lector se encuentra con personajes que están muertos como la tía Oriana, se habla de Jehová, estos hablan a través de diálogos, también está la presencia de la Sayona en la novela. Su libro no es sólo reflejo de la realidad, sino que también le da importancia a lo mágico, a lo sobrenatural.
Ciertamente, porque no era mágico ni era sobrenatural, uno vivía con el diablo. No hagas esto porque te va a salir el diablo. Entonces el diablo comienza a ser una presencia. Dormir con tu hermana agarrado de la mano era una forma de que el diablo no apareciese. Uno oía a la Sayona. La lluvia es una presencia por lo menos en Aragua, porque llueve allá en Aragua y entonces sacar los tenedores y ponerlos en cruz y tal, la lluvia es un fastidio cuando uno es niño.
Entonces Mamaría, esa es una tatatarabuela, te va llevando por todas nuestras costumbres que para otras culturas es magia, es folclore, pero para nosotros forma parte de nuestra cotidianidad. Es normal, es completamente normal. La Sayona, tú sabes que la viste, que oíste los gritos de la Sayona, que cruzabas la plaza con un temor tremendo porque ya se estaba haciendo oscuro, a las cinco y media ya estabas en tu casa, a las seis de la tarde ya habías cenado y estabas acostado durmiendo hasta el otro día. Todo eso formaba parte de nosotros. Era la transición pues de los años cincuenta, sesenta, hacia una metrópolis. Ya no hay fantasmas y da tristeza una sociedad que no tiene fantasmas porque ya no tiene fantasía.
• En Naranjas dulces , el abuelo Sarmiento, en un diálogo refiriéndose al personaje principal Ezequiel Martínez, dice: “Lo llamamos Nené porque aún sabe ver en lo invisible”. ¿Esto es un poco lo que hizo usted como escritor para lograr ver a través de la mirada de un niño?
Sí, fíjate. Hay que estar viendo en lo invisible. El dramaturgo siempre está viendo lo perverso y lo terrible de la vida porque la dramaturgia se basa en lo terrible de la vida. El drama se basa en eso, la tragedia se basa en eso. Eso te lleva a ser completamente infeliz porque puedes estar en una fiesta y de repente se activa el dramaturgo que hay en ti y estás en la fiesta aislado, haciéndote como historias de cada persona, dándote cuenta que es irrepetible ese momento y que infierno vivirá cada quien, cada pareja, cada persona que parece estar feliz y bailando. Estás como al lado oscuro de la luna siempre. Claro eso te da madurez pero te hace también completamente infeliz.
Entonces es importante volver otra vez a esa mirada de niño, volver a la estabilidad. Hay una bendición, nace mi hijo y empiezo a ver a mi hijo. Hay muchas cosas, expresiones del personaje Nené que son expresiones que te sorprenden, “las nubes son las barbas del cielo”, en vez de decir pelo largo decía pelo lejos. Oírlo fue alimentando Naranjas dulces . ¿Qué quiero? Volver a ser un niño. Porque mis seres más queridos, ya mi padre y mi madre han muerto, el SIDA acabó con casi todos mis amigos. Entonces, ya comienzas a entender la muerte, a no tenerle miedo, porque terrible debe ser tener ochenta años y que ya no tengas con quien hablar porque ya tus amigos se murieron, tus amores se murieron. Entonces ¿qué me he propuesto? Bueno escribir e ir como en forma recta, pausada, tranquila hacia mi final porque ya no tengo miedo.
• Otro punto de interés es el papel que juega la enfermedad mental en Naranjas dulces , por lo menos la presencia de esta condición en la madre y la familia de Ezequiel Martínez. De dónde viene todo esto.
Sí, a veces creo que del mismo rito del escritor. También de ver personas muy allegadas, amigos o conocidos, o admirados que han perdido la razón, ir a verlos, ir a visitarlos donde están, siempre me traumatizó. Para mi fue traumatizante.
Eso de perder la conciencia de quien eres y que te obliguen a recuperarla es terrible. Eso es un miedo, tal persona se volvió loca, tal persona se ahorcó porque se volvió loca. El miedo al más allá, el miedo a perder la razón, el miedo a que te hospitalicen y te obliguen en un psiquiátrico, eso estaba allí, eso pasó. Todos vivimos en un psiquiátrico al fin y al cabo. Lo que tenemos que ver es cómo dialogar para entender eso.
• ¿Qué quiere transmitir el escritor con el papel que juega lo religioso en la obra? Hay una idolatría exagerada en el Colegio Adventista, hay muestras de fanatismo religioso cuando están en el interior del país, pero por otro lado está el papá de Ezequiel a quien no le importa mucho que su hijo esté en un Colegio Adventista sino tener al niño cerca, también está Nené con su Niño Jesús de plástico. ¿Qué papel juega lo religioso en la obra?
Sí, a Ezequiel, a ese niño, le tocó vivir eso, todo lo mágico pero también la religión organizada. Si ya en lo mágico era difícil ubicarse en lo religioso lo es aún más porque el papá lo mete en un colegio que no tiene nada que ver con la religión católica. Tal vez forma parte de mí. El acercamiento primario a la literatura se da a través de las religiones cuando uno es escritor. La Biblia te apasiona, el Corán te apasiona, el Budismo te apasiona porque se están buscando respuestas al hombre. Siempre me interesó la religión, la relación con Dios, con el universo.
Mi nueva obra se llama Cielo Inútil , son tres obras, tres guerras que libra el hombre, los seres humanos, todos nosotros. La guerra de las religiones, la otra guerra que libra el hombre, el ser humano es la del amor, el querer estar con una compañera o un compañero y que sea para siempre. Y la otra guerra, es la guerra de la muerte. Tres batallas que libra el ser humano pero todas, las tres las tiene pérdidas, las tiene completamente perdidas.
No importan los nombres, Buda, Siddharta , Alá, Jehová, Mahoma, Jesús, al final todos esos dioses libran su batalla de manera particular. Eres tú que vas a encontrar la respuesta si la hay, lo importante es buscar la respuesta.
Para el ser humano, para el escritor también, aún sabiendo que esa batalla está perdida, lo importante es darla. Estar, vivir con una persona, compartir con una persona es poner de acuerdo dos mundos y a dialogar dos mundos. Ya lo digo a esta edad pues, que he vivido, cada quien es su propio ritmo. Yo voy por la calle y veo los enamorados, de diecisiete, diecinueve años agarrados de las manos y digo que proceso tan lindo porque uno no ve más allá, sino que el amor es eso.
Después es la convivencia, muchas cosas que tienen que ser aprendidas, pero la única manera de amar es ser libre. Ser libre dentro de ti sabiendo que la otra persona es completamente libre dentro de sí. Entonces para que exista ese estado de libertad entre dos personas, no libertinaje, de libertad, que es un ser libre, que tiene sus emociones, que tiene sus sueños y que bueno debemos estar juntos y deberíamos estar juntos para que el de los dos se llegase a cumplir porque la vida es muy breve. Eso es una batalla perdida a veces, es difícil, porque culturalmente te enseñan eso, el matrimonio es para toda la vida, quién no quiere que sea para toda la vida estar con el ser que uno ama.
Yo creo que uno debería casarse a los cincuenta y pico, después que ha vivido y darse cuenta que es un problema de ritmo, que es un problema de que ambos son creadores. Si es ama de casa y hace el pescado divino, esa es su forma de crear, si el otro es mecánico esa es su forma de crear y cada quien es libre pues, de acompañarse.
Es complicado con los creadores. Es complicadísimo con los creadores, porque tú quieres una familia pero el mismo país, estoy hablando ya de Venezuela en el caso específico, te niega esa posibilidad. Tú no puedes vivir de tu obra, algunos que hemos tenido la persistencia de seguir escribiendo y mandando al exterior y poder vivir de derechos de autor, algunos. Pero es difícil que la compañera o el compañero en caso de que sea una mujer, y ella sea escritora entienda eso. Si ya es difícil que entienda su llanto o que no quiera hacer el amor, o que haya estados de desesperación, que no lo genera la pareja sino el propio proceso creativo, entonces es una guerra que ya de por sí la tienes perdida pero tienes que darla o llegar al estado ese ideal. Bueno, estoy solo pues, estoy casado con la literatura. Uno tiene que divorciarse de todo cuando es escritor, de verdad, de la familia, estás montado sobre una gran velocidad y en ese ritmo a veces no te acompañan. No te interesa salir, menos una discoteca, que la película no sé que cosa, que nos vamos a reunir con los amigos, tú lo que quieres es estar allí, deberías dejar libre a la otra persona, que bueno que salga, que haga pero que también sea permeable, que pueda permitirte, bueno está en su proceso creativo, después vuelve a ser un ser normal y le gusta cocinar, limpiar, botar la basura, pero mientras tanto no.
Es difícil vivir dos escritores juntos, dos soledades es dificilísimo que se hagan compañía pero han existido casos y se ha podido. Todo lo que rodea al hombre son apéndices de él, pero la literatura es cuál apéndice, bueno, el apéndice del alma. Es como un apéndice del alma para tratar de seguir viviendo, tratar de entender y al final encuentras cierta paz porque ves que todos somos iguales.
• En Naranjas dulces la poesía está representada en el abuelo Sarmiento, que recita versos y tiene una presencia bastante fuerte. Cuál sería la importancia de la poesía en la novela.
Este personaje es tomado de diferentes abuelos, pero sobre todo de mi abuelo que fue un poeta. Aragua de Barcelona era conocida como la Atenas de Oriente. Esa era la entrada del Oriente. Bueno, estuvo Neruda, Carpentier, una vez que a mi abuelo lo trasladan a Caracas a vivir, vivía en la Urdaneta, se comienzan a reunir en una librería que se llama Giraluna, que no sé si existe. Iba Miguel Otero, que es paisano de mi abuelo, es de Barcelona, Aquiles Nazoa, Neruda, Carpentier, para el niño que lo vivió ellos no son más que fastidiosos. Es importante la poesía y es importante en la novela porque es la esencia de todo.
Cuando Ezequiel le escribe el acróstico a Elsy, es un acróstico perfecto, hermoso, técnico pero no vale nada para el niño, vale más los pollitos no dirán pío pío porque tiene hambre, tienen frío. Lo que es su mundo, su entorno, lo convierte en poesía para Elsy porque es que la poesía es la esencia de todo. En todas las religiones es a través de la palabra que los dioses crean el mundo. En el principio era el verbo, entonces a través de la poesía van creando mundos, todos los dioses. La poesía es fundamental para el vivir, no sé cómo las personas viven sin la poesía, en el fondo todo el mundo es poeta. Cuándo llegaremos a ser una sociedad de poetas completa, eso es una utopía pero es un sueño, es un sueño que me permite vivir. Una sociedad de poetas, porque el poeta no quiere el poder, porque el poeta no quiere trascender, el poeta quiere un mundo habitable a través de la palabra, es como ser Dios.
• Hay técnicas narrativas interesantes, el fluir de la conciencia de Ezequiel que es un niño, el uso de las comas, las palabras extranjeras transformadas según las reglas del español, se nota que le interesa como escritor experimentar. ¿A qué se debe este interés?
Eso te lo va dando la misma novela. Yo no lo hubiese podido escribir a los veinte años. Jamás lo hubiese podido escribir. Todo lo que tú vas a escribir ya lo tienes por dentro, ya eso está allí. Vivir, leer, ver películas, amar, es lo que te va a dar las herramientas y no el terrorismo gramatical, ni verbal. Comas donde no deberían ir comas porque así es la expresión de él. Cómo transforma palabras y hay palabras que no existen. ¿Quién dice que hay palabras que no existen? ¿Una academia? Desde el momento en que tú las dices existen. La gramática es de verdad un acto terrorista, la gramática es el terrorismo del lenguaje. Te limita.
Cuando entiendes que la gramática no tiene límites, que la academia eres tú, te das cuenta que la literatura a veces tiene un bozal, tiene una gringola por donde te quieren meter. Entonces la misma obra te va llevando a experimentar, no tengas límite, esto no es teatro que son cuarenta y cinco a cincuenta páginas, hora y media porque eso es lo que soporta ahorita el espectador o una hora. La novela tiene la posibilidad de que no tengas límites con el lenguaje.
• ¿En qué le ha servido la experiencia como dramaturgo para escribir Naranjas dulces ?
Así como existen los ritos cada obra tiene su propia particularidad, su propio momento y su propia exigencia de escritura. Yo soy venezolano. Siento al venezolano un pueblo triste, que ríe, baila, que hace chistes y bromas hasta de sus propias miserias. Nuestro humor nos caracteriza por eso. En el velorio contamos chistes y yo creo que hasta el mismo muerto se ríe. Así lo sobrellevamos, no somos trágicos. Esa es mi concepción en el teatro. Va a haber un hecho dramático pero tú llegas al alma del espectador siendo venezolano, es decir, teniendo humor.
Esto me sirvió para la novela, tiene mucho humor, tú te ríes de repente y de repente lloras y te conmueves. Leyes del teatro que he aprendido: A mayor frecuencia menor intensidad. Yo no sé si eso es una ley de la lingüística, no sé, pero sí es del teatro. Si en esta escena, primera escena, nosotros dos estamos hablando y yo lloro, segunda escena seguimos hablando y yo lloro, tercera escena yo lloro, en el cuarto llanto ya la gente va a decir “Que ya deje de llorar, que fastidio esto” porque dejas de creer. A mayor frecuencia de sentimientos menor intensidad la recibe el espectador.
A mi me salva la bendición de Ezequiel, vamos a seguir siendo niños, vamos a seguir creyendo, vamos a seguir amando, no importa que nos atropellen, es mejor ser atropellado que atropellar, es mejor perder amando que nunca amar. Vamos sigue soñando, sigue teniendo oportunidades, sigue amando, sigue creando, sigue fantaseando. Donde estás perdiendo el amor estás ganando, donde estás perdiendo sueños estás ganando, sigue soñando.
• Háblenos de sus próximos proyectos.
Estoy muy feliz con lo que estoy haciendo. Se va a llamar Cielo Inútil . ¿Qué viene? Cielo Inútil . Eso está tan claro, el final, todo. Siempre ha sido así en el teatro y es muy difícil que me varíe el diálogo porque eso ya está allí adentro.
Las llamadas que he recibido acerca de Naranjas dulces han sido una cosa impresionante “Que ternura, que niño tan bello”. Para mí ha sido un regalo de la vida que haya salido eso. Pero ya no esperen otra novela por ese corte, hay otras necesidades y no hay apuro, diez años, quince años, a lo mejor me voy y no la publico. Me voy antes de este mundo, eso no importa, lo importante es que está allí. Voy a dedicarme a escribir, como yo siempre fui, un escritor. Estoy feliz, estoy conmigo mismo.